Historia del masaje II

EL QUIROMASAJE EN EL RENACIMIENTO. SIGLO XVII Y XVIII

El periodo de decadencia de la cultura física durante la Edad Media había sido tan largo, que aunque médicos entusiastas de tal práctica hicieron esfuerzos para introducirla de nuevo, hallaron pocos partidarios y colegas dispuestos a secundarles.

Como defensores del masaje merecen citarse a Ambrosio Pare, Joubert Paracelso y Jeronimo Mercuriales en el siglo XVI;  Guson y Borelli en el XVII y en el siglo XVIII Tissot y Meibomius. Durante este último siglo puede decirse que fue en Francia donde alcanzo un mayor uso el empleo del masaje.

Ambrosio Pare fue uno de los pioneros de la cirugía en Francia, aplicaba fricciones y ejercicios a sus enfermos encamados, siendo un ferviente defensor de los masajes terapéuticos y preventivos.

Jeronimo Mercuriales, médico del emperador Maximiliano II, publico en 1573 su obra “De arte gimnástico”, pudiendo decirse de ella que es eslabon entre la educación física Griega y la moderna. En esta obra se hacen observaciones sobre los ejercicios y sus efectos sobre el organismo.

En el año 1780, Tissot publica en Paris un libro titulado “Gimnastique medicinale et quirurgicale”, trabajo en el que se diferencia ya claramente modalidades  del masaje terapéutico.

EL QUIROMASAJE DESDE EL SIGLO XIX HASTA EL SIGLO XX

Entre los iniciadores de la gimnasia en la época contemporánea, debemos señalar al valenciano Francisco Amoros, el cual a principios del siglo XIX difundió por toda Europa los métodos gimnásticos. Su obra principal es el “Tratado de educación gimnastica y moral” que obtuvo en su tiempo un gran éxito.

A partir de ese momento se suceden las publicaciones, aumentando el interés por estas cuestiones. En 1840 Liedbechk y Georgi publican “Los fundamentos generales de la gimnasia” libro de capital importancia.

La mecanoterapia moderna tuvo su origen en Suecia, gracias al genial gimnasta Pierre Henry Ling, que combina la gimnasia con el tratamiento de múltiples afecciones. Tanta resonancia obtuvo sus éxitos que en 1813 se fundó el Instituto Central Gimnástico de Estocolmo, bajo la dirección del mismo Ling; de el salieron aventajados alumnos que introdujeron la gimnasia y el masaje en Londres, Paris, Moscu, Viena y Roma.

El método de Ling fue reformado por Gustavo Zander, médico de Estocolmo que invento los aparatos para la movilización, difundiendo su empleo fuera de Suecia.

A los Suecos les sucedieron bien pronto los Franceses como Martin de Lyon (1837), y más tarde Bonnet propago el empleo del masaje principalmente en los esguinces y afecciones articulares.

En Alemania son dignos de especial mención los trabajos de Mezger, cuyos éxitos curativos llamaron la atención a los cirujanos de su tiempo.

Desde principios de siglo, a través de múltiples trabajos y publicaciones se sientan las bases definitivas del masaje moderno.

En el siglo XX son tres escuelas europeas las que sobresalen por sus técnicas de masaje. La escuela sueca, que se basa principalmente en técnicas de masaje fuerte y activador combinado con una gran variedad de ejercicios. La francesa, cuya concepción del masaje se vale de técnica que requieren menos presión y más suavidad, y la escuela alemana que combina técnicas de masaje profundo con movilizaciones pasivas, activas, hidroterapia y electroterapia.

El masaje europeo en la actualidad

Hoy en día con la globalización hablar de escuelas europeas definidas es difícil, el masaje está muy adaptado a las necesidades del cliente y del profesional. Dada la facilidad para conseguir información el masaje en Europa es cada vez más una fusión de terapias alternativas con intención de ser lo menos intrusivo posible a la hora de trabajar con sus clientes. Si bien lo podemos caracterizar como masaje europeo con ideas como trabajar en camilla con aceite y algunas veces enfocados en la zona de “molestia”, con un contacto de manos, antebrazos, codos y la posible utilización de estiramientos o movilizaciones, pero la visión holística o integradora de las técnicas orientales está cada vez más en contacto.

La orienzacón del masaje en la actualidad viene dada por dos puntos: la satisfacción al cliente de “experiencias” y al cliente de “necesidades”.

El cliente de experiencias busca escapar de la monotonía y ver, sentir, descubrir nuevas maneras de relajarse en esta vida de estrés continuo. Luego, es un cliente al que le gusta ir a Spas diferentes en sus vacaciones o tiempo de ocio. Probando las novedades y redescubriendo los masajes ancestrales. El cliente de necesidad investiga para encontrar su terapeuta, esta persona o masaje que trabaja sobre la necesidad inmediata que tiene.